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Sor Juana Inés de la Cruz de la Poesía a la Cocina @egourmet_mexico

Entre versos y letras, en medio de la liturgia de un convento y la literatura, al calor de las brazas y el fogón, Sor Juana Inés de la Cruz también encontró en la cocina, una forma diferente de hacer poesía, la que se acompaña de sensaciones y texturas, de colores, de aromas y sabores, de todo aquello perceptible que va más allá del papel; probablemente Sor Juana, veía en una simple receta, una interesante alternativa de expresión y de cultivar el conocimiento.

“…si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito”

Sor Juana Inés de la Cruz

Mucho se sabe de lo que Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) aportó a la literatura mexicana, de su ideología feminista y su rebeldía al imponerse ante un sistema en el que a la mujer se le negaba la educación, sin embargo, poco se menciona sobre la particular forma en que la gran poeta encontraba oportunidad de filosofar entre almíbar, manteca y aceite.

Para Sor Juana, hacer poesía era como cocinar, y cocinar era algo casi espiritual, motivo para la reflexión y el análisis, una forma diferente de percibir y transmitir realidades, incluso, de manifestar sus sentimientos a los amigos, a quienes les enviaba mensajes y versos acompañados de dulces y guisados.

Durante sus 27 años de estancia en el ex convento de San Jerónimo (actualmente Universidad del Claustro de Sor Juana), la religiosa logró inspirarse entre cazuelas y molcajetes, ollas de barro y cobre, para escribir versos exquisitos, deliciosos al paladar y sazonados con la razón.

Liberación femenina… ¿desde la cocina?

“Amasa, muele y guisa”, resignadas sólo a estas labores, pareciera que las mujeres de la Nueva España sólo nacían para la cocina. No se les daba educación alguna, sus recursos eran simples garabatos, confiaban en su memoria y en los consejos que de “boca en boca” se escuchaban; improvisaban, creaban, ponían a prueba su sazón, así sobrevivían las recetas de generaciones.

“¿Qué podemos saber las mujeres sino filosofía de cocina?”, escribió con cierto sarcasmo (característico de la monja) al entonces obispo de Puebla, como respuesta a los mensajes que le hacía llegar constantemente bajo el nombre de “Sor Filotea de la Cruz”.

Y es que el hombre de aquellos tiempos menospreciaba a la mujer y dudaba de sus aptitudes, Sor Juana por su parte, defendió y elevó el papel de la mujer, el de la cocinera, revolucionó la percepción de las labores culinarias, que más allá del cuarto de trabajo, en donde la mujer se ensucia las manos y pone a prueba su capacidad física, también demuestra creatividad, la habilidad metodológica y de concentración que requería para preparar unos buñuelos de queso, unas tortas de arroz, un “bienmesabe”, unas pollas portuguesas, huevos hilados o un pudin de espinacas, debía entonces la cocina, ser una ocupación digna de respeto, pues es toda una “ciencia”.

La cocina: toda una filosofía

Donají Morales Pérez, licenciada en gastronomía por la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ) y docente de la misma, explica que “Filosofía de cocina, fue como llamó (Sor Juana) a los fenómenos que observó mientras guisaba (…). Es a ella a quien se atribuyen las recetas más antiguas conocidas hasta ahora en nuestro país y que en 1979 fueron publicadas (…) se trata de 37 recetas, de las cuales 27 son dulces y diez saladas.”

Por su parte, Guadalupe Pérez, de la revista México Desconocido, publicó un estudio realizado por la doctora Josefina Muriel acerca de estas recetas, de las cuales expresa que reflejan claramente la intervención de culturas como la mestiza (la carne de ternera), la británica (el “pudding”, ahora conocido como “purin”), y la turca (piñones, nueces, pasas, acitrones).

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, dejó muy en claro, que la cocina es también un arte, es la ocasión para meditar; son versos escondidos en cada receta que una mujer prepara; y entonces, cada ingrediente, cada procedimiento y cada instrumento de trabajo son como la pluma que escribe la poesía, esa que tiene forma, color, sabor y aroma y que al final nos conduce, a una deliciosa dosis de éxtasis.

Los sabores de Sor Juana

Ella misma sazonó su poesía y escribió versos con los que pretendía conquistar el corazón, tal como una cocinera cautiva el paladar de quien degusta sus creaciones y de esta forma quizá podríamos lograr entender su poesía mediante la degustación, invitándote a un paseo a través del tiempo, a través de Los Secretos de Sor Juana, espéralo muy pronto.

 www.egourmet.com.mx

Por: Vania Durán

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