Rodando por México

Miércoles 16 Marzo 2022

 

Este día nos amaneció a las 6:30 de la mañana, ya que el sol nos daba de frente, tuvimos la suerte de ver cómo iba apareciendo el astro rey por detrás de una pequeña montaña, un gran regalo, tratamos de echarnos otro coyotito pero ya no pude, así que me dispuse a realizar la reseña del día anterior, a las 8:30 am fuimos a desayunar al famoso restaurante Casa Valadéz, ampliamente reconocido por su tradición, decoración y servicio, un restaurante qué lejos de quedarse estancado ha evolucionado año con año, haciéndose acreedor a diferentes reconocimientos; por ser tan temprano tuvimos la suerte de sentarnos junto a la ventana de la esquina con vista al bello jardín unión el cual tiene la forma de una rebanada de pastel, visto desde el monumento al Pípila, en mi caso ordené unos huevos benedictine unos de mis favoritos, acompañado de jamón serrano y mi chaparrita unos huevos en chile pasillo, en mi caso me fue muy bien, estaban buenísimos, solo que el jamón serrano le faltaba maduración estaba muy fresco, lo demás de lujo.

 

Pues bien nos dispusimos aprovechar la mañana para hacer la reservación en San Miguel de Allende evitando nos pase lo del día anterior, al igual que Guanajuato encontrar hoteles en el centro con estacionamiento un show, pues bien no fue sino hasta las 4 de la tarde que finalmente la realizamos en Casa Carlotta, que ofrece estacionamiento a cuadra y media del hotel, mención especial a la gran atención y servicio del equipo de Casa Valadez, poco visto en México, atentos como soldados frente a cada necesidad del comensal, pues este era un día de relax cero moto, así que para ganar tiempo al tiempo y apenas siendo las 10 am subimos al monumento al Pipila ícono de la ciudad y que mejor manera que en el fonicular, tan pronto llegamos no había nada de gente, la vista de la ciudad mientras vas subiendo es espectacular por el cambio de perspectivas a las diferentes alturas. Ya en el Pipila pude apreciar la baja de turismo a través de los muchos locales cerrados.

 

Aprovechamos para contemplar esta bella ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, su riqueza minera, detonó su fundación y desarrollo, sin duda todo un reto de ingeniería y arquitectura, al erigir construcciones tan representativas como la Alhóndiga de Granaditas y el Teatro Juárez el segundo más bello de nuestro país después del Palacio de Bellas Artes, sin olvidar la Basílica, iglesias y la esplendorosa Universidad de Guanajuato, además de sus túneles y más de 3,000 callejones, pasó una hora y de igual manera el funicular sin personas así que bajamos rapidísimo, continuamos caminando por las diferentes calles de la ciudad, cuando vimos un anafre sobre la banqueta de enfrente y algo bueno debería estarse cocinando. . .

 

. . . y efectivamente eran gorditas, sopes o guaraches con masa de maíz nixtamalizada, torteadas a mano sobre comal, pues ni modo comida como esta no la hay en Cancún, así que ordenamos unas gorditas en mi caso una de queso con frijoles y otra más de chicharrón en salsa verde, que puedo yo decirles sensacionales y no van a creer el precio $18.00 pesos cada una, increíble, de ahí continuamos para visitar el famoso Callejón del Beso, historia de amor que hace tan romántica a esta ciudad, llegamos hasta el Callejón e hicimos todo el ritual, darnos el beso en el tercer escalón donde cayeron las gotas de sangre de Ana, según la leyenda si no lo haces son 7 años de mala suerte o 15 de buena, de ahí continuamos hasta el mercado, vimos uno de los camioncitos turísticos y decidimos tomarlo.

 

Una pena éramos los únicos en el camión, hicimos el trayecto por las afueras de la ciudad, observando el contraste de las nuevas edificaciones, la zona de los potentados españoles dueños de las minas, la presa de la olla, subir por la ruta escénica hasta el Pípila y de regreso a la alhóndiga de granaditas testigo de la derrota de los Españoles a manos del Cura Hidalgo y sobre todo del Pípila qué con una loza en la espalda y una antorcha untó la puerta de madera con brea y le prendió fuego, permitiendo así la entrada de los insurgentes y la toma de la ciudad, pues bien de ahí continuamos hasta la Casa de Diego Rivera pero cuando llegamos estaban ya cerrando, pues así continuamos caminando por las calles de esta bella ciudad y parando frecuentemente para tomar mis fotos, (una más de mis pasiones), hasta llegar al hotel.

 

Nos tomamos un merecido descanso, tomé un baño y listos para lo que sigue, a las 8 pm ya en la calle y bueno que debes hacer forzosamente si visitas Guanajuato?, hacer la Callejoneada dirigida por una Estudiantina, la cuál representa a los jóvenes españoles estudiantes de música qué llevaban continuas serenatas a sus amadas, pues bien a eso de las 8:30 pm salimos con la estudiantina una gran experiencia de una hora en la que vamos visitando los diferentes callejones, acompañados de su música, pensé seríamos pocos pero se unió un grupo de 20 gringos, los cuales estaban súper emocionados no daban crédito a esta experiencia.

 

Esto me lleva de nueva cuenta a reflexionar del poco interés que le damos a nuestras tradiciones, cultura, ingredientes, en fin a nuestro gran país es lamentable sean los extranjeros quienes se maravillen y nosotros sigamos en el papel malinchista de siempre, pero bueno ya será tema de otra historia, pasada la hora terminamos en el Callejón del Beso y caminamos hasta el restaurante Casa Valadez, para cenar algo ligero en mi caso una ensalada y mi Chaparrita 3 taquitos, apenas y pudimos terminar del sueño, regresamos al hotel y como piedras, a descansar para el día siguiente, la ruta pequeña, Guanajuato, Guanajuato a San Miguel de Allende.

#GustoBuenVivir #GustoBuenViajar

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