Rodando por México

Lunes 21 de Marzo 2022

 

Este día a mí en lo personal me amaneció tardísimo a eso de las 12:30 pm, estaba cansado de tanto ajetreo y la noche no la pasé muy bien por haber cenado tan pesado, mi Chaparrita ya estaba lista y había bajado a tomar un café por la mañana, también se despertó tarde a eso de las 10 am, pues bien me bañé rápidamente y salimos a disfrutar de Oaxaca, una noche anterior acordamos ir a desayunar al mercado 20 Noviembre, pues bien bajamos por todo el corredor turístico disfrutando de la ciudad, arquitectura y juego de colores de la ciudad, hasta llegar a la plaza principal la cuál es hermosa pero lamentablemente estaba abarrotada por puestos qué restan mucho a cualquier ciudad, continuamos hasta llegar al mercado con grandes expectativas, podíamos apreciar los puestos de las marchantas con insectos, frutas, verduras todo fresco.

 

Sin más ingresamos al mercado recorriéndolo, filmando y tomando fotografías y así captar su esencia, se encontraba bastante lleno me llamó mucho la atención la presencia de extranjeros disfrutando de nuestra Cocina, dimos algunas vueltas y nos sentamos en uno que parecía muy bueno, emocionados pedimos una tlayuda con tasajo y quesillo para mi chaparrita y debido a que tenían dos moles ordené todo por separado, arroz, pierna y muslo y los dos moles uno negro y otro rojo, a primera vista sorprendido de nueva cuenta por el tamaño de la pierna y muslo del pollo además de su color amarillo, pues bien súper emocionado y dispuestos a disfrutar de esta cocina, comenzamos con varios temas, los moles de regular sabor, sin chiste y súper aguados (comparados con el mole que comimos en Puebla), la Tortilla no lo van a creer de maseca wow, ahí se cayó el encanto del mercado.

 

Sentado observaba a otros puestos para ver si era solo el mío, pero no, todos ofertaban las mismas cosas, caí en cuenta que dentro del mercado todos eran puestos ya comerciales ofreciendo simplemente comida a bajo precio, descuidando el ingrediente y calidad, qué pena de verdad, prácticamente dejamos la mitad de la tlayuda, los moles y arroz pero el pollo sólito estaba buenísimo, pagamos la cuenta y de salida paramos en un puesto de pan de Yema, platicando con la marchanta le externé la decepción que habíamos experimentado y coincidió en todos aspectos, nos dijo que cada día utilizaban ingrediente más baratos para bajar costos en el caso de ella sigue luchando por mantener su calidad pero le es difícil por la competencia, lo mismo en el mercado, al punto que todas las tlayudas las vende un solo proveedor.

 

En fin el resultado de la globalización y de la situación actual qué vivimos, poco a poco estamos perdiendo los ingredientes que han convertido a nuestra gastronomía en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, otro aspecto importante que observamos es que detrás de los puestos y atendiendo ya no son las clásicas señoras que a leguas son cocineras, en su mayoría jóvenes que no tienen esa pasión que tanto se requiere, cualquier cocina. Después de esta amarga experiencia continuamos visitando la ciudad, la Catedral y el flamante casino, justo enfrente había una sucursal de la Michoacana y ordenamos dos aguas de cítricos para refrescarnos ya que el calor estaba en su punto.

 

Continuamos con rumbo al restaurante Casa Oaxaca del Chef Alejandro Ruíz, Chef que en conjunto con el Chef José Manuel Baños de Pitiona, se han caracterizado estos últimos 25 años en promover la cocina y cultura Oaxaqueña, cabe resaltar qué ambos fueron considerados dentro del Latin America’s 50 Best Restaurant Awards 2021, llegamos puntuales a nuestra reservación y nos esforzamos a que nos dieron una mejor mesa a la que nos estaban asignando y así nos sentamos justo en la terraza con vista a espaldas del Templo de Santo Domingo, lo primero a ordenar fue un agua de maracuyá fresca, que cayó como anillo al dedo, sentados cómodamente y frescos nos dispusimos a disfrutar de esta propuesta.

 

Como amenidad nuestro mesero nos preparó dos salsas en el momento en molcajete una con tomate rojo y la otra con verde, poniendo un poco de piel de cebolla, chapulines, el tomate, cebolla y perejil, ambas estupendas a la vieja usanza, comenzamos con Flores de calabaza rellenas de requesón envueltas en un crocante de camote, puré de plátano y epazote, deliciosas, un platillo delicado de gran sabor, continuamos con Tacos de barbacoa de borrego en horno de leña, costra de quesillo, salsa verde cruda, aguacate, cebolla y cilantro criollo, espectaculares de verdad, la costra de quesillo le brindaba un gran resalte a la carne de borrego, un platillo que al igual de las flores de calabaza no puedes perder, continuamos con una Sopa de frijolón con hierba de conejo, aguacate, juliana de tortilla, queso fresco y chile pasilla mixe de buen sabor pero nada extraordinario.

 

Como plato fuerte ordenamos pechuga de pato pero no tenían así que lo cambiamos por un lechón y debido a que queríamos probar los dos moles qué tenían pedimos traerlos por separado un poco de cada uno, así que llegó un mole negro y un mole coloradito, pues que les digo ambos moles servidos especialmente en una jarrita de barro para que mantuvieran el calor, ambos con excelente textura y aroma, la diferencia entre uno y otro a decir de Christian Guillermo López nuestro mesero es que en el negro se tateman más los chiles en cuanto a ingredientes y técnica de preparación es exactamente la misma, y si efectivamente el negro tenía mayor personalidad y carácter en su sabor, en lo personal me enamoré del coloradito con el que acompañe 2 tacos sensacionales ahora bien la Tortilla, woow masa de maíz criollo, nixtamalizado y torteada a mano en el momento, gran diferencia a lo que probamos en el mercado, simplemente sensacional, no por nada ha llegado el Chef Alejandro Ruíz y su restaurante han sido galardonados.

 

Aún con la duda de saber si estaba o no en la correcta apreciación qué había tenido en el mercado, se la platiqué a Christian y coincidía conmigo ya no es lo mismo, me sugirió qué si realmente quería comer en un mercado tradicional como lo fue en su momento el 20 de Noviembre, debería ir al de Tlacolula el único problema es que solo se ponen los Domingos, pero queda agendado para un futuro cercano, continuamos con el postre una Esfera rellena de cremoso de chocolate oaxaqueño, jamaica caramelizada y pasilla mixe, un postre delicado qué conjunta muchos matices el sabor dominante del cacao, el toque de la jamaica y el picor del chile mixe, simplemente espectacular y para terminar el Capitán nos hizo llegar un mezcal como digestivo, potente y con el carácter qué distingue a esta bebida de Oaxaca, disfrutamos gratamente de esta tarde noche y a eso de las 8:30 pm nos encaminamos al hotel no sin dejar pasar unas nieves de Manolo, para cerrar con broche de oro, las mías, crema de mezcal, beso Oaxaqueño, chocolate Oaxaqueño y el especial de la casa el qué llaman Manolo, vaya día una gran experiencia que quedará grabada por siempre.

 

#GustoBuenVivir #GustoBuenViajar

 

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