El día de ayer paseando por Puerto Cancún con la familia y sin intención de comer en el Restaurante Montemar, pasamos por ahí para sondearlo, en su tiempo y por varios años llegó a convertirse en mi restaurante predilecto de Cancún, hasta que en una ocasión nos sentamos en la terraza y el volumen de la música estaba hasta el tope, pedí bajaran el volumen y así lo hicieron, a las 2 semanas volvimos a ir, misma situación solicité bajaran el volumen, que la idea es sentarnos a comer plácidamente, disfrutar de la comida y de la vista y no sentirnos en un antro, realmente una exageración con el volumen pero en esta ocasión les valió sombrilla, sabiéndonos clientes asiduos así que pagamos las bebidas y nos fuimos, desde ese entonces en el 2019 no pisaba el lugar.
Hasta ayer, un mesero me reconoció me preguntó porque ya no íbamos le explique y nos ánimo a sentarnos a comer, en esta ocasión la música a un volumen donde puedes platicar sin gritar por lo que aceptamos, después de ordenar las bebidas pedí me trajeran mis tostadas asadas sobre la leña bien quemaditas y crujientes, me fascinan si bien no son de maíz nixtamalizado, mi top, cumplen con el propósito y así nos dispusimos a ordenar nuestros platillos predilectos, esperando que después de tantos años mantuvieran su esencia, así llegó el guacamole recién hecho, aguacate 100% natural no fregaderas del congelado de ahora, que lejos de ser guacamole son salsas, una delicia, además de la ensalada de betabel asado con jocoque y pistache, wow que cosa deliciosa de verdad por algo es uno de los preferidos.
Siguió una orden de esquites, qué les cuento, todos estos acompañados con mis tostadas bien quemaditas, me hacen feliz !!, continuamos con unos tacos de camarón, chicharrón y queso con tortilla de harina, buenísimos sobre todo la Tortilla se ve esta sí se elabora a mano y para concluir una orden de gaoneras con tortillas hechas a mano acompañadas con cebollita, aguacate y cilantro, buenas y lo que le sigue y bueno hasta ahí llegamos no pudimos más, pero aún hay muchos platos de nuestros preferidos por ordenar en nuestras siguientes visitas como las tostadas de atún, mollejas de res, alcachofas a la leña, palomitas de esquite, lechón confitado, pollito a la leña con chimichurri en fin, así que nos volvieron a ganar y más aún por el detalle que tuvo el gerente de obsequiarnos una botella de vino de la casa como agradecimiento en el haber vuelto.
Decidimos no abrirla en esta ocasión pero la tenemos reservada para la siguiente, que será muy pronto, quedamos muy satisfechos como siempre y no solo por la calidad de los alimentos sino también por el precio, muy muy justo para la experiencia que vives cada ocasión que te sientas en este espacio, contentos finalmente porque tendremos donde ir a comer frecuentemente, ya que cada día la oferta de restaurantes en Cancún va enfocada a ser antros más que restaurantes y la calidad de sus alimentos si bien es de calidad, exageradamente por encima de la relación oferta vs precio, una pena que se esté perdiendo la esencia de los restaurantes y tengan que caer en convertirse en antros, así que mientras Montemar siga adoptando el ser un restaurante en la hora de la comida, regresaremos a ser sin duda uno de sus clientes asiduos.

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