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ALINNA, ALTA COCINA ESPAÑOLA

Redacción: Agencia KOBÁ

27 de Febrero del 2026.


Recientemente visitamos Alinna, un restaurante de cocina española de producto, tradición y técnica.

Vermont 29, alberga este nuevo lugar en la Colonia Nápoles en la Ciudad de México. En cuanto llegamos, pudimos notar una arquitectura que te transporta a desconectarte del ajetreo de la ciudad y adentrarte en el mar de sabores que nos esperaban. Al entrar a la recepción, un señor muy bien arreglado nos recibió. Su imagen y atención, nos dio la impresión de que todo lo que había en este establecimiento iba a estar bien.

Elizabeth Cruz la sommelier del lugar, socia y esposa del Chef Pablo Palomo, quien es el artífice de estas delicias, nos dio la bienvenida.

Apenas nos dieron nuestra mesa, notamos que todo estaba muy bien arreglado, con mucho detalle. Esto nos inspiró un ambiente de mucha limpieza y organización, la cual corroboramos cuando vimos la carta del lugar. A la vista, llamó mucho la atención la vitrina de vinos.

Nos ofrecieron agua mineral con limón, la cual nos refrescó, porque aunque estamos en invierno, el calor sigue estando presente.

Nuestro mesero muy amable se presentó y el servicio empezó. Mientras esperábamos nuestra comida, nos llevaron a la mesa un rico pan de masa madre y una mantequilla. El pan en su punto, caliente con una buena miga y una costra crujiente. Al poner la mantequilla en el pan automáticamente se fundía. Desde ese pequeño detalle nos dimos cuenta de la buena calidad de productos que manejan.

Minutos después nuestro mesero nos llevó el primer tiempo, un Pintxo de Boquerones. Este venía preparado con boquerón del Cantábrico, aguacate, vinagreta de tomate y fresas, sobre un pan de masa madre. Muy rico, equilibrado y cremoso resultó esta propuesta del chef en el cual pudimos sentir cada elemento que compone el pintxo.

Para maridar nos ofrecieron un vino rosado Crush, de la bodega Leo&Niné de la región del Somontano. Rico, fresco y gran opción para disfrutar al máximo el Pintxo. Ese mismo vino, fue el recomendado para el segundo tiempo, que fueron un par de croquetas, una de jamón ibérico y la segunda de pollo con trufa. Nos dió gusto enterarnos que utilizan pollo de libre pastoreo, siempre se agradece que el chef busque esos detalles y refuerza el concepto de productos, tradición y calidad. Productos de buena calidad que se siente en el paladar. También el concepto de tradición llegó con estas croquetas, ya que la de jamón ibérico es con una receta familiar.

Como siguiente tiempo, llegó a nuestra mesa uno de sus platillos insignia, Canelones de rabo de toro. Una fina pasta envuelve un rico estofado con salsa cremosa de trufa blanca al vino tinto. Un sabor delicado y al mismo tiempo intenso, lleno de sabor.

Este platillo fue maridado con un vino tinto llamado Compartir de la misma bodega. Y con este vino también acompañamos el siguiente platillo que fue un Chamorro de cordero lechal. Llegó a nosotros un plato muy bien presentado. La carne estaba a punto, casi como mantequilla, tierna y jugosa en un estofado con toque de jerez.

Para terminar esta experiencia, nos ofrecieron una tartaleta de manzana y un rico helado de canela sobre un crumble. Para esta final, nos consintieron con un vino de postre francés. Manon Muscat de Beaumes de Venise el cual por sus notas de frutos rojos, lichis y piña confitada le fue perfecto a este rico postre.

De esta manera concluyó esta visita donde pudimos probar un poco de lo mucho que ofrece Alinna. El chef Pablo y la sommelier Elizabeth dan un paso adelante con un espacio inspirado en la tradición vasca bajo una mirada contemporánea. Su filosofía se centra en resaltar el sabor de cada ingrediente, privilegiando técnicas precisas y productos de gran calidad.

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