
Recientemente estuve en la población de Muná, region Maya, conocí a Marta y Eli, mayas de nacimiento y con poca fluidez del español, me ofrecieron el Pib tradicional maya, que se prepara enterrando cerdo con recado rojo y envuelto en hojas de plátano, cocción lenta y de un sabor delicado y elegante. Mientras sacaban el Pib se pusieron a tortear tortillas, nuestra conexión fue inmediata, mística, nos miramos a los ojos mientras el resto del grupo tomaba fotos y hablaba, yo calladamente me fui acercando hasta quedar junto a ellas justo cuando los demás se habían retirado, en ese momento en cuanto quedamos solas todo comenzó, hablamos, compartimos, sonreímos, me explicaron como hacen el recado y los secretos para evitar enfermar a su familia por irritación pulmonar.
Fue un momento maravilloso, fluido. Al principio me sentí muy alejada de una civilización a la cual admiro, pero mientras conversábamos encontré esa conexión mexicana que nos une.
Colocaron las tortillas en un Lek que es un huaje que las conserva calientes. Pasamos a la mesa y comenzó el festin, Sopa de Lima, Cochinita Pibil, Frijol Colado, Poc Chuc, Queso Relleno, Agua de Lima, y un desfile se platillos maravillosos, después de haber pasado mas de una semana en Mérida y haber probado platillos extraordinarios, estos sabores de La Finca Puc terminaron mi vacaciones en un estasis culinario. Regrese a Monterrey con un paladar mas entendido y feliz de haber estado en Mérida.

